"HONROSOS SEAN TODOS EN EL MATRIMONIO EL HECHO SIN MANCILLA"
(Hebreos 13:4)
(Posteado por Chriz Cañi)
(Posteado por Chriz Cañi)
Hace unos días atrás un familiar vino y empezamos a hablar, sin duda escribo esto porque durante esa larga conversación, me daba cuenta de cuantas personas en estos momentos están en esta situación. Me traen desazón y un nudo en la garganta cuando escucho esta clase de historias.
___Sabes Chriz estoy triste, estoy cansada, cada día lucho, cada año que paso con el no veo un cambio, al contrario empeora, sufro mucho porque nuestra relación ha ido de mal en peor, ha llegado a golpearme, a menoscabarme, a humillarme delante de mis hijos, ha hecho aun que alguno de mis hijos que esté en contra mía, sabes sufro mucho, es un hombre que ha perdido el objetivo en esta vida, no trabaja, y las veces que ha trabajado fue porque yo le he buscado el trabajo. Me echa en cara de todo. El es un miembro de la iglesia, me produce asco al ver aquel hombre que se pone al frente de mucha gente y predica de Dios, de su amor, del perdón de Dios, cuando en casa es un demonio y lo digo sin pelos en la boca. Estoy casada con él 14 años, y desde entonces el siempre ha sido así, se que lo conocí poco tiempo y luego me case con él y quizás por eso estoy así, y pensaba que con el tiempo el iba a cambiar pero no, él no me ayuda en la casa, no ve a mis hijos, solo ve sus beneficios, es muy egoísta y no sé qué hacer, ya no lo amo, le he pedido el divorcio, y él con gritos, me dice que también quiere el divorcio, pero al rato me dice que no me va a firmar ningún papel porque estamos casados ante Dios y Dios no permite el divorcio, y consulté con el pastor y me dijo lo mismo que no se puede divorciarse a menos que uno de los 2 sea infiel, y me pidió que ore y lo hago. Me causa lástima porque es el padre de mis hijos, siento que cada día, me hago más vieja, siento que cada año es un peso más que siento en mis hombros, necesito paz, necesito realizarme como mujer, como persona, como cristiana. En la actualidad no voy a la iglesia porque me siento lastimada con aquel hombre que aun queriendo ser “pastor” me trata de esa forma. Estoy cansada de todo este tormento, y lo último que el reniega es que ya no tenemos intimidad y por eso el se cree que yo no tengo que decir nada porque según él no le cumplo como esposa en ese sentido. No se ya que hacer, mi vida no es la misma, lloro y pido a Dios perdón porque sé que también le ofendo, pero no me aprese justo estar en esta situación. Siempre cuando tenemos discusiones me amenaza que se va a llevar a mis hijos y no los veré jamás, eso me produce una ira y una tristeza porque no se qué sería de mis hijos con ese hombre que no merece ser llamado padre. Ya he hablado con mis hijos respecto a las decisiones que deseo tomar y les he hablado de la relación que tengo con su padre, ellos han aceptado la decisión, pero tengo miedo de los que aceptan quedarse con su padre, porque sé que él es muy irresponsable.
Lo único que sé es que ya no aguanto. Me duele la cabeza de tanto llorar, de tanto sufrir, de todo este martirio que vivo por causa de este hombre que más parece una piedra sin corazón. Y no sé qué hacer.
Matrimonio no es sinónimo de "Martirio"
- Quizás para algunas personas les pueda ayudar esto que a continuación plasmo.
El matrimonio es un pacto donde dos personas libremente eligen vivir en base a un acuerdo consensuado. Cuando una de las dos partes no cumple su parte del pacto la otra persona está libre de romper el vínculo. Si fuera de otro modo, el matrimonio se convertiría en una cárcel, una especie de campo de concentración socialmente aceptable.
Lo que te han dicho el pastor y tu esposo, es simplemente manipulación. La cláusula de excepción que da Cristo respecto al adulterio, es exclusivamente para iniciar otro matrimonio. Es decir, sólo si hay adulterio o muerte, la persona se puede volver a casar. Pero, no sirve ese argumento como para no disolver el vínculo.
En toda la Biblia el matrimonio se lo presenta como un pacto. Como todo pacto, este queda disuelto si alguna parte no cumple con lo que le corresponde.
Nadie, ni siquiera Dios puede obligarte a mantenerte en un mal matrimonio. Los argumentos de orar, ayunar y otros son simplemente manipulación.
No vas a perder ninguna bendición de Dios por tomar una decisión que preserva tu integridad psicológica. Nadie puede obligarte a quedarte en un matrimonio que no quieres.
La cláusula de excepción indica solamente que no puedes volver a casarte si no hay adulterio o muerte.
Busca un abogado. Asesórate sobre tus derechos y si ya lo has decidido, déjate de darle vueltas al asunto y no permitas que te manipulen. Es fácil decir quédate, cuando no soy yo el que me tengo que quedar en una mala relación, y si es tan fácil porque no le dices a tu pastor que él se quede en tu lugar.
La pereza cubierta de machismo
Lamentablemente tu marido, aparte de ser flojo, cómodo y perezoso, es un machista digno para un psiquiatra y un abusador. Me indigna su actitud, porque con lo que hace simplemente te maltrata.
Pero en todo esto, la que tiene la culpa eres tú. Él ha actuado así porque tú lo has permitido. Deja de reclamar, de llorar, de implorar. Por ese camino no se consigue nada con los machistas, al contrario, te desprecia porque los de su calaña ven a las mujeres como lloronas, histéricas y sensibleras, y tú le estás dando la razón.
Eres una mujer de lucha. Lo demostraste saliendo a buscar trabajo mientras el flojo de tu marido se quedaba contando las hormigas de la cocina. Así que deja de llorar, y dale un ultimátum. Tú no eres una sirvienta eres su esposa. Si él no lo entiende, entonces, no vale la pena quedarse al lado de un sinvergüenza que el día de mañana te va a seguir maltratando.
El error de casarse sin conocer
Lamentablemente cometiste el error de muchos jóvenes que se enamoran del amor y no de la persona. Unos pocos meses no es nada. La recomendación es que antes de casarse deben conocerse al menos 6 meses a dos años y medio, pero de verdad, visitando a su familia, participando en actividades diferentes, etc.
Decisiones
1. Ándate de la casa de tu suegra. Ojalá mañana mismo. Ponle un ultimátum a tu esposo. Dile que si no busca una solución te irás sola, pero no te quedes allí ni un minuto más.
2. No te embaraces de nuevo. Consulta a un médico y realiza un método de control de natalidad adecuado para no embarazarte. Tener otro hijo, en las condiciones en que estás viviendo, es simplemente un acto de irresponsabilidad.
3. Pon a tu esposo en su lugar. Es tu compañero y tú no eres su esclava doméstica ni sexual. Por lo tanto, comienza diciéndole que las responsabilidades de la casa se las repartirán. Él hará algunas y tú otras. El compadre flojo (es como la mandíbula de arriba, no hace nada), seguramente va a reclamar, se enojará, llorará como mocoso caprichoso (porque así lo crió su mamita), pero no cedas. No le laves, no le planches, no le hagas comida, no lo atiendas. Nació con brazos, piernas y supongo, aunque estoy con dudas… con cerebro. Tú trabajas, no es justo que llegues a casa a atender a un vago. Por último, si no trabajaras fuera de casa, atiendes a un niño que en muchos casos es más cansador que un trabajo de ocho horas fuera de casa, él debería llegar a casa a atenderte a ti.
Contigo pan y cebolla
Ese dicho, repetido en telenovelas cebolleras y dignas de novelas de Corín Tellado es una plaga, un virus que ataca directamente el cerebro de muchas mujeres que leen tonterías. La verdad es que no existe tal cosa, y quienes lo creen se quedan sólo con las cebollas.
El que tu marido se quede tan relajado viendo que su esposa sale a trabajar, y no es capaz de llevarle ni siquiera el niño para amamantarlo, y luego cuando ella consigue un segundo trabajo, el compadre no es capaz ni de ayudar a cargar los bultos, y luego tiene la desfachatez de exigir comida… es para agarrarlo del cuello y no para hacerle cariño. Eso no es matrimonio es abuso. ¿Cómo es posible que después se sienta herido porque tú le pediste ayuda? ¿Cómo puedes caer en su juego y creerle a tamaño espécimen Neandertal? Hasta Pedro Picapiedras ayuda en su casa...
Búscalo por la buena. Habla con él, trata que razone. Pero algunos consejos para hacerlo:
1. Haz una cita. Llámalo para hablar contigo en un lugar neutral. En la plaza, en un restaurant, a orillas del mar, donde sea, pero donde haya testigos y no esté solo. Lo suficientemente privado para hablar, pero suficientemente cercano a otras personas para que el Neandertal que habita en él no salga.
2. Busca un momento de descanso, un día domingo en lo posible, y que sea en la mañana, no de madrugada, pero no de tarde, para que esté descansado.
3. Lleva anotado lo que le quieres decir. Le dices que escuche, que quieres hablar, y que por favor, no diga nada hasta que termines.
4. Todo lo que digas tiene que estar en función de un acuerdo. Los acuerdos son compromisos donde existen pactos donde dos personas deciden poner su parte. Con el espécimen de marido que tienes, lo más probable es que no querrá hacer nada, así que en ese momento establece un ultimátum, claro y con fecha.
La sexualidad no es el problema
Muchas mujeres, especialmente las que han bebido de la reina de las cebollas latinas, Corin Tellado, y otras de su singularidad, creen que los problemas matrimoniales se arreglan en la cama.
Pero no, es al contrario, la vida sexual es simplemente reflejo de la vida que llevan. Es evidente que tu vida no marcha y eso se refleja en la apetencia sexual de él y en la forma en que enfrentan su vida íntima. No es posible que a la edad que tiene no tenga deseos sexuales, el problema es otro, psicológico, emocional y tiene que ver con el estilo de matrimonio que han construido.
Por lo tanto, la vida sexual es un síntoma, no es el problema Si los otros asuntos de tu vida se solucionan, evidentemente tu vida sexual tomará otro giro. El necesita aprender que está casado con un ser humano que tiene dignidad, mientras eso no ocurra, te verá como un bulto con el cual en ocasiones tiene encuentros sexuales, eso es lo mismo que tener vida sexual con un muñeco de hule, no sirve más que para dañar la autoestima y tú dignidad.
Conclusión
(para ti)
Es probable que algunos palabras te parezcan duros, pero quiero decirte que es mucho más duro y difícil lo que te espera si no tomas decisiones. La vida se tornará cuesta arriba y en pocos años serás una sombra de la mujer que fuiste, y ¿para qué?
Creo en el matrimonio, pero no en el martirio ni en el abuso. No le tengo lástima a los Neandertales que se hacen llamar maridos, al contrario me dan pena por lo que provocan y por lo que se ocasionan a sí mismos. ¡Ni el Espíritu Santo puede con ellos si no se arrepienten ni deciden tomar otras decisiones! ¡Dios no transforma a nadie a la fuerza! (ojalá el Neandertal de tu marido lea esto, a ver si recapacita).
Los abusadores no cambian con ruegos, sino con acciones concretas. Eres la arquitecta de tu propio porvenir, tú decides qué tipo de vida quieres vivir.
Deja de llorar y ponte a trabajar. Si no resulta, no te olvides que siempre es infinitamente mejor estar sola que mal acompañada (y hace rato que estás pésimamente mal acompañada). Empieza a usar el cerebro, apaga las telenovelas y tira a la basura a la Corín Tellado.
Si tu marido reacciona, bien por él, señal que aún le quedaba una neurona buena. Si no reacciona, deja de llorar y busca otro rumbo antes que te destruya. Tuya es la decisión. Tuya es tu vida. Pregúntate: ¿Es lo que quiero estar viviendo dentro de cinco o diez años? ¿Es el proyecto de vida que tengo, llorar y ser abusada el resto de mi vida? ¿Es el tipo de vida que quiero darle a mi hijo? Luego, contéstate y toma una decisión.
Referencias:
www.terapifamiliar.org
www.violenciadefensiba.com.pe
libro "Cuando callas"; pag. 234-241
Libro "Derecho al designio" pag. 120-139
Libro "Me Volvería a Casar pese a nuestras diferencias" pag. 45-68-99-124
Libro "los votos Matrimoniales, cuando se pervierte la relación" pag. 356-362

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